diciembre 21, 2008

Deseo oculto


Manuel Soto

 

Eres exquisita, pero eres una perra. Ni siquiera me miras aún cuando sabes que yo te trataría mejor que cualquiera de aquellos que sólo utilizan tu cuerpo. Pero no quieres entender que yo soy mejor que ellos… no soy tan atractivo, tan carismático y en realidad el mundo me rechaza… pero soy más inteligente. Me gustaría tenerte, poseerte, besar cada parte de tu cuerpo como ellos lo han hecho, pero no puedo, sólo quieres ser mi amiga y la única manera que tengo de poder tocarte es cuando te empujo, cuando te pego o cuando juegas conmigo a cualquier tontera de aquellas. Estoy más que harto de masturbarme pensando en ti, en las cosas que haríamos, en todo el sexo que tendríamos, en las cosas que me harías si me desearas… y si un día vinieras a mi casa por mi invitación a ver una película (cuando coincidentemente mis padres salieron hasta mañana), y si por tu ingenuidad, que más me excita, te convenciera de que su subiéramos a mi habitación para estar más cómodos y te desnudara aunque fuese a la fuerza, para entrar en ti con tu consentimiento o sin él, recorrería tu cuerpo, cada lugar de tu cuerpo, ese cuerpo que es exquisito, blanco, firme, un cuerpo moldeado entre tu juventud y la natura que te entregó unos pechos grandes, redondos, un culo hermoso, perfecto, un cuerpo generoso en curvas y suavidad, que tiene un rostro y unos ojos de ingenuidad pero una actitud y una disposición de ramera.

 

Quiero poseerte, a cualquier precio, pero no me miras como yo lo hago, y entonces sólo puedo conformarme con ser tu amigo y hacerte creer que no tengo intenciones contigo, aunque nunca sabré si no sabes la intenciones que tengo en cuanto a llevarte a mi cama o si las sabes pero has entrado sin problemas en este juego de esconder las verdaderas intenciones que uno tiene. 

diciembre 10, 2008

Inexplicable


Ella es hermosa.

Ella tiene la piel blanca y un vestido negro.

Ella tiene el pelo negro y labios perfectos.

Ella está llorando.

Ella tiene el maquillaje corrido.

Ella trabaja y es exitosa.

Ella tiene en su mano un vaso de whisky.

Ella tiene en su lágrima un mar de soledad.

Ella mira por la ventana las luces de la ciudad.

Ella vuelve a la mesa y apaga el cigarro.

Ella corre hacia la ventana y rompe el vidrio con su cuerpo.

Ella estaba en el sexto piso.

Adulterio




Me cagaste.

¿Cómo puedes negarlo si te estoy viendo con otro en mi cama?

No me verás nunca más en tu vida. Ni siquiera las perras cagan donde comen.

Y voh weón, qué tanto lloras. ¿Acaso nunca te han apuntado con una pistola?

Manifiesto sin título

Quiero madar un saludo

A los choferes de micro
Por lo mierda que son y por gusto.

A nuestras autoridades actuales
Por lo mal que lo hacen y por lo mal que nos tienen.

Al sistema en que todos estamos inmersos
Pero que nadie está cerca del otro.

A nuestros trabajos
Que no nos dejan tiempo para nada y no dejan nada de dinero.

Al señor flaite
Que me hace escuchar su música en su celular
Y después me flaitea el mío.

A los cabeza de aserrín
Por los que no puedes salir tranquilo sin animo de pelear.

A los insulsos que creen ser perfectos y tener la verdad
Que golpean y matan a quinenes no son o piensan como ellos.

A las mentes transparentes
Porque no son culpables de no cultivarse.

A Edmundo (aunque me enferma)
Porque todos lo odian y aún no le empata a nadie.

A los que odian y hacen daño porque sí
Porque hay que rezar por ellos.

A los que abusan de su poder
Porque el mismo los terminará matando.

A los que crean las injusticias en la sociedad
Porque de sus manos no sale el barro o la sangre.

Y quiero saludar de manera muy especial

A todas la mujeres exquisitas que he mirado
Y que no me han dado sonrisa, mirada o bola
Porque no saben lo que se pierden.

A todos los psicópatas que violan niñitas
Porque todos tenemos ganas de descuartizarlos.

A la justicia chilena
Porque nos hace reir.

A la que alguna vez me dejó sin razón ni razones
Porque ahora soy feliz.

A los que intentaron pasarme por encima
Porque me enseñaron a no aguantarlo.

A mi Padrino
Porque puta que la cagó con matarse.

A todos y todo los que contribuyen de forma óptima
A hacer que mi día sea una mierda...

Porque a veces lo consiguen,
Pero otras me dan la posibilidad
De gritarle al planeta en su cara
Que me cago en el mundo adverso.

septiembre 22, 2008

Vendetta



A Beto Pinto Recabal

 

 

Perra de mierda, Me cagó, Mi auto.

 

 Una caja de fósforos, un bidón de bencina, un pecho negro de odio y ya está.

-¿Por qué chucha mejor no me publicó en Internet?

 

Pero si yo nunca hice nada como para que me haga una webada así, siempre le dejé claro que nuestra relación no trascendía de la cama, de sus pechos que siempre me gustaron tanto, de su inmenso y blanco culo que se movía de una forma que pocas veces he visto.

 

-¿Tendrá noción esta estúpida de lo que cuesta un auto como para que llegue un día y le prenda fuego?

 

Bueno que de pronto lo quemó para borralo de su memoria, ya que… cuando ella veía el auto estacionado afuera de su oficina sabía que irremediablemente se iba a subir a él, iríamos a algún lugar limpio, cómodo, bonito, donde puedieramos estar tranquilos y donde pudieramos tener sexo por varias horas para luego irme a casa con mis hijos, mi mujer y mi nana que cocina increíble.

 

Los bomberos, para perder agua en echarle a ese carbón de lata. No logro entenderla, yo nunca le mostré ni un acta de separación, ni un vestido de novia ni ninguna de esas pelotudeces que utilizan los cretinos que no son capaces de llevar una mujer a la cama.

 

A llamar un taxi y mañana al seguro, donde me darán una larga lista de daños que cubre el seguro, donde podría apostar que no está incluído el incendio del auto por parte de una psicótica despechada.

 

-¿Por qué a mí? Yo no soy nadie, sólo alguien que se toma una copa con los pocos amigos que tengo, sólo soy alguien que trabajo obsesionadamente bien para ser el mejor, sólo soy alguien que me gusta despojar a las mujeres de su ropa interior. Yo… sólo soy un hijo de puta que tiene suerte-.  

Expiación de los pecados

Manuel Soto

 Ascensor. Piso 6, departamento 12.

 

Primero el living, ese maldito lugar donde me senté, me acosté, me reí, me dormí, me embriagué… me hice penetrar. Luego el comedor, donde acostumbrábamos a alimentar-nos, esta mesa de roble antiguo que tanto le gusta y que va arder increíble, un poco más de combustible, el fósforo prendido y ahí está. Ahora la cocina, cuantas veces hicimos juntos cosas exquisitas y no sólo para comer; por muy hermosa que era es necesario que prenda este fósforo sobre ese combustible transparente. Final del pasillo y la habitación (el cuarto de los cachureos no me interesa), quiero quemar todo esto, esos veladores, este estúpido espejo antiguo, esos inentendibles cuadros caros, ese clóset gigante, pero sobre todo: esa maldita cama, que conozco centrímetro por centrímetro, no me interesa gastar lo que me queda en el bidón  en ella y tirar la caja junto al fósforo prendido… ¿humo? Fuego. Qué hermosa vista… se me olvidó que el living y el comedor debía ser lo último.  

agosto 26, 2008

Sin besos, sin testigos


Manuel Soto


Sin besos, por favor, eres una puta y yo tengo mujer. Te quiero, como una amiga, pero nada más deseo tu cuerpo. Tú cumple tu función, sólo eso. No hay razón para hacerlo de otra manera que no sea a mi manera: Será mucho, será hoy, será bueno porque eres muy buena en esto, eres excelente en esto. Por eso siempre llego sediento de sexo a tus sábanas, con esa sed que nadie puede controlar pero que tú apaciguas efectivamente aunque sea por un momento. Desde que te vi, vi como me miraste y supe que algún día, de algún modo u otro, en algún momento, terminaríamos entrelazados, jadeando entre cadencias en posición supina, o enroscados de lado, frente a frente, haciendo cualquier movimiento posible para acercarse y adentrarse al otro. Sólo sexo ¿qué más? ¿Para qué otra cosa soy bueno?

Amo tu sed de sexo, es la misma que la mía, somos iguales, somos los dos unos perros inmundos, pero tiramos como nadie. Amo como haces con mi pene más cosas de las que yo podría si quiera imaginar. Amo como te mueves sentada con tus piernas abiertas sobre mi pelvis. Amo como se moja tu lencería cuando te toco, ya sabes que te lo haré como a ti te gusta: bien y mucho, amo cuando siento tu cuerpo mojado en sudor, sobre todo tus piernas que brillan cuando me montas sometiéndome cual animal, y te sigues moviendo de una forma exquisita, sentada sobre mí, con tus pechos generosos, blancos y desafiantes moviéndose junto contigo. Amo cuando me pegas, cuando quieres que te pegue. Amo que me rasguñes, que me marques la espalda y lenguetees mi sangre. Amo tus ojos y cómo me miran cuando te cambio de posición una y otra vez. Amo la manera que tu culo busca mi pene con movimientos hacia atrás. Amo cuando me practicas sexo oral antes durante y después de penetrarte, cuando me estiro en mi cama, mi glande llega a tu garganta, acabo en tu boca y bebes mi leche que sale a borbotones como como si te alimentaras de ella.Amo morder tu pera mientras nos movemos engranajenados. Amo penetrar tu ano y que tú pases tu lengua por el mío y después debajo de mis testículos. Amo tus carnes, generosas, blancas curvas, duras, suaves, sudadas, ardientes, blandas, acogedoras, perfumadas, dulces, sensibles, lengueteables, tuyas. Amo cuando gritas de placer, cuando tus ojos se desorbitan y cuando se dilatan tus pupilas, tus dedos se quieren alargar, cuando explotas, no sabes si pegarme, apretarme, rasguñarme, agarrarme y optas por empujarme más adentro. Amo seguir penetrándote después de tu segundo o trecer orgasmo como amo seguir penetrándote después de eyacular con mi pene rebentando dentro de tu vagina tibia, suave y acogedora… y cogedora… Amo darnos el tiempo para caer de espalda exhaustos, sudados, mojados, con el pubis inundado de fluidos vaginales y seminales ¿mencioné que amo que estés mojada? Porque sale a chorros tu exqusito líquido.

Eres una diosa, lo sabes, una perra exquisita, la mejor, por eso te busco y te he buscado desde siempre, porque eres exquisita, porque lo haces exquisito, eres una experta, una profesional. Te busco también porque no le dices a nadie, y lo que hacemos es dentro de tus cuatro paredes, porque no acabamos nunca, y cuando logramos acabar, por completo, como ahora, es al final de varias horas y eso es morir, de cansancio, de placer, de deshidratación testicular y vaginal, morir en espíritu y en nuestra aura. Los descanzos nos permiten controlar que el corazón no se nos salga por el pecho y el reloj nos obliga a vestirnos luego del crimen perfecto, con los cuerpos del delito vestidos después de la ducha, sin victimarios, sin víctimas… sin testigos.

agosto 12, 2008

Bullying


Manuel Soto

Ellos no me gustan, me acorralan. Odio como me miran, no soporto como sus risas retumban en mi cabeza. No saben lo que siento cuando dicen que soy un idiota, un perdedor; cuando me dicen que no sirvo para nada… me duele porque me he dado cuenta de que es verdad. Algunas veces intenté ser su amigo, pero para variar, ellos se rieron de mí. Hacen mofa de la manera “siútica” de hablar, pero ¿Qué hay de malo en emplear bien el lenguaje?

Me quiero morir, nunca más quiero ir al colegio, mis padres están decepsionados porque me esstá yendo mal en las notas; yo trato de poner atención, pero sus risas y sus voces me perturban desde que abro los ojos hasta que los cierro. La profesora y el orientador dicen que tengo “La crisis de los 15” y que eso me ha costado el no saber socializar.

Hoy no comeré tampoco, el olor de la comida me da asco. Creo que escribir un diario no es de hombre, pero estas bitácoras son mi única manera de desahogarme, pero no la única ni la suficiente.

La solución ya la tengo, creo que no soy digno de vivir, lo único que hago es darle problemas a mis padres. Le saqué el revolver a mi papá, mañana lo pondré en mi boca y lo dispararé, pero con la última bala: con el resto habré hecho que muchos de los que tampoco merecen vivir, igual que yo, se vayan al infierno conmigo.

agosto 02, 2008

Quien mató su esencia


Manuel Soto


Él siempre quiso ser otro. Siempre quiso optar algo mejor, a tener una vida diferente, lejos de donde nacimos. Su infancia fue dura, como la mía, en nuestro mundo no hay lugar para los débiles, para la depresión, para la falta de rumbo en la vida ni para la baja autoestima. En nuestro mundo si quieres vivir, debes luchar día a día por ello, como sea. De hecho él lo tuvo claro siempre, por ende era el mejor en lo que hacía. Un vez alguien le pegó cuando era pequeño, y fue entonces cuando mi padre le enseñó entre gritos que los hombres no lloran; metió dos frazadas en un caco de dormir, amarró esto en un pilar del patio y le obligó a pegarle, toda la tarde, lo dejó solo… a los treinta minutos el saco se rajó a la miad con los golpes.

Pablo Maquilló sus papeles para entrar a la escuela, pero valió la pena siempre tuvo las mejores notas y siempre rendía bien en lo físico, en artes marciales… y en tiro tenía 100. Su carrera fue brillante siempre, reconocido por su sangre fría, experto en hallanamientos, jefe del escuadrón antidroga.

Por mi parte, reconozco que me enferman los uniformes, y aunque los tiras no usan, es peor porque por lo mismo se creen especiales. De hecho se creen lo mejor de lo mejor, por eso me carga. Por último los milicos no se meten con los civiles… mi hermano no, mi hermano era distinto, él siempre marcó la diferencia.

Sé perfectamente que vender droga es contra la ley, pero no entiendo por qué, es un delito sin víctimas, uno no mata nadie, o por lo menos no directamente. Yo nunca he consumido un gramo, mi papá menos y por supuesto que nunca hemos inducido a nadie para que lo haga, si la gente se quiere matar de a poco, no es mi problema, como les decía, en mi mundo se estila que si te quieres matar, alguien te pegará un tiro o te reglará un revolver, ya que si no quieres vivir y luchar, sólo estás malgastando oxígeno en este mundo.

De estudiar ni hablar, de hecho soy Ingeniero, pero creo estudiar no fue más que perder años de mi vida. Me fue excelente, la Universidad me enseñó muchísimo, pero no me enseñó a qué hacer cuando no te contratan, por eso es que tuve que dejar el Cálculo por aprender a defender a defenderme de la mexicanas como mi padre, que pensó que hoy era una (se acostumbraba que cualquiera se hacía pasar por detective y era sólo para robar la droga), por eso es que el viejo resistió a balazos el hallanamiento, mató a siete detectives blindados de pies a cabeza… ¿cómo? Disparándole en medio de los ojos, y por eso también es que el prefecto Pablo Hernández Villarroel irrumpió valientemente en la casa, apuntó al pecho del narco que se estaba resistiendo y que lo iba a matar también y dejó escapar la bala junto a una lágrima de sus ojos… Es por esto que no dudé en apuntarlo yo a él y dispararle en la cabeza desprovista de casco, una fracción de segundo después de que él viera quién le disparaba y por qué. Y por eso es que después de todo lo dicho, los inspirados subordinados admiradores de mi hermano me están dejando como colador justo en el instante posterior de que yo matara a mi hermano que mató a mi padre y con ello a él mismo.

julio 22, 2008

El último día


A Aníbal Francisco Javier



Hoy me levanté de malas. No quiero saber del mundo. El desayuno estuvo frío, son recién las nueve de la mañana y tuve problemas con tres micros que quise tomar antes de esta en la que voy. El primer chofer no me quiso parar, el segundo quiso cobrarme en exceso, y el tercero se enojó porque le pagué con un billete… ¡Ésa es manera de comenzar el día!

Creo que definitivamente hoy lo haré, ya es tiempo. He salido muchas veces con el revolver en mis bolsillos y no me he atrevido a hacerlo, no he tenido la valentía.

Me atormentan muchos fantasmas, ni siquiera logro caminar con normalidad, te necesito… pero ya no puedo hacer nada, hoy me di cuenta de eso, no puedo hacer nada porque estoy sobrando, debo estar tranquilo y asumir, con dignidad. El problema está en mi mente, mi imaginación que da para muchísimo y que insiste en torturarme con imágenes, aromas, sensaciones exquisitas que inevitablemente tienen que ver contigo desnuda, mirándome acostada en esa cama más mía que de nadie, con esa piel blanca y lisa que iluminaba la oscuridad de aquellas noches con sabor a cigarros y vino, sobre todo a vino. Tus manos sabias que me esculpieron como nadie, tu boca que me mordía, me besaba y me recorría a guisa para después entreabrirse dejando escapar gritos y gemidos desesperados y penetrantes.

No te olvido, estoy cierto, mas no puedo hacer algo para arreglarlo, aunque no seguiré con esto… hoy lo haré, tal vez estoy siendo redundante, pero de verdad esta vez sí… lo haré rápido, para que nadie sufra.

Cuando te encuentro entre esas cuatro paredes que nos albergaron alguna vez estás sola… en fin, no todo puede ser perfecto. Ves que saco mi revolver y que lo empuño con fuerza.

-Siempre quise algo así, no podría haber sido de otro modo- Esbozas una sonrisa.

Apunto directamente a tu pecho y no tienes ni ademán de resistirte, cuando disparo sólo se dilatan tus pupilas, como cuando te penetraba, de hecho caes lentamente apoyando tu espalda en la pared a la que te arrinconaba para besarte y excitarnos. Para terminar de una vez con esta historia, me siento a tu lado, doy vuelta el cañón hacia mí y con los brazos extendidos tiro del gatillo.

Sólo alcanzo a estar conciente de que esto es morir.

julio 18, 2008

Viernes oscuro

Manuel Soto

Es un día hermosamente gris. El mar estaba inquieto, como si anoche hubiera llovido, el cielo era gris también y blanco, tal vez llueva en tarde. No hace tanto frío, hubiera preferido quedarme entre tus sábanas, pero no lo quisiste así. Debes estar todavía durmiendo, son recién las ocho y media, todavía no he desayunado. Amo tu cara de pereza, es lo más cercano que tienes a aquella niña tierna con aspecto a muñeca que aparecía en las fotos de antaño que me mostraste… eres hermosa, no me cansaré nunca de decirlo.

Subiré a tu casa, de nuevo, ya no aguanto más las ganas de verte (no sé por qué cuando no te veo, lo necesito con desesperación). Llevaré algo para desayunar.

El camino lo encuentro lento, son muchas las curvas que hay que tomar para llegar a ti, no me importa.

Ninguno de tus vecinos está, mejor aún, tal vez por eso la puerta está sin llave… y por eso hay ropa por todos lados y por eso estás acompañada y desnuda y acompañada.

¿Que qué es esto? Un revolver. No te estoy preguntando quién es él, explicaciones no quiero escucharte… veremos si te gusta después de un disparo en su cara bonita.

julio 09, 2008

Sueño Repetido


Manuel Soto

Me miras a los ojos y, como siempre, me convierto en un idiota. Me dices cosas y yo decodifico sólo la mitad. Te fijas que entorpezco; en mis palabras, en mis gestos, en mi semblante… y te aprovechas de aquello: tomas mi cara con tus manos y me besas iracundamente, acaricias mi espalda que se tensa y una de tus manos se cuelga del cabello de mi nuca, me separo un segundo para mirarte y me vuelvo loco con tu sonrisa y tus parpadeos, vuelvo a besarte fuertemente asido de tus costillas, tu lengua baila con la mía en movimientos cadenciosos, suaves, pero sumamente pasionales, la bola de metal en ella es un catalizador de sensaciones profanas que hacen que difícilmente controle mi cuerpo, por último, por debajo de mi camisa deslizas hacia arriba la palma de tus manos y hacia abajo la punta de tus garras de arpía y... me excito, tú también, pero estamos en la calle. Me sueltas, sonríes y me entregas una caja envuelta que tenías en el suelo.

-Es un regalo, ábrelo- me dices.

-¿Un regalo? ¿Y por qué?

-Por tu segundo aniversario marital.

No puedo dar crédito a lo que me dices, siempre he estado cierto de que el veneno de la envidia es el manjar con el que acostumbras a drogarte.

-Ábrelo- insites sonriendo.

Lo abro y no puedo evitar soltar la caja aterrado, el regalo son serpientes, grandes, dos o tres quizás. Al ver mi reacción te mofas groseramente, entre tu risa, tus gritos y tu furia recriminas mi “falta de soltería” como tú le dices, desde tu alma escapan voces que en realidad yo soy todo lo que odias. Te cuelgas de mi cuello, me besas nuevamente y cuando muerdes mi lengua, me siento en mi cama con un grito ahogado un cuerpo enteramente sudado y una noche de sueño interrumpida.

julio 01, 2008

Igualdad


Manuel Soto


De verdad me gustaría saber la razón. Es que no sé cómo no soy capaz de alejarla de mí. Quiero escucharla. Ella es hermosa, ya no puedo hacer nada contra eso, es exquisitamente interesante. Me dan ganas de que me hable, que me mire, que me escuche… que esté a solas conmigo. Ya no puedo seguir con esto, lo de ella y yo no puede ser, aunque yo quiera. No sé por qué lo que alguna vez hubo le molesta tanto, parece ser que lo ve como un error… yo no, a mí me encantó y se lo hice saber, siempre. Quiero que esto siga, al parecer ella no. Ya no me mira, siento que no me desea. Al parecer sus labios entreabiertos escapando un suspiro denso y tibio, fruto del placer que sentí que tuvo, será una imagen que sólo continuará en mi memoria, incólume, penetrante, perfecta, quemante, hermosa. Tal vez no volveremos a dormir desnudos con las piernas entrecruzadas por un par de horas antes de que el otro día llegue. Creo que nunca más podré tener su pelo entre mis dedos para jugar con él, nunca más sentiré su olor, no podré hender mis dedos en sus piernas y en su espalda, nunca más podré sentir que muero y vuelvo a vivir de éxtasis o nunca más podré reír con ella de cualquier cosa. Hay tantas cosas que me hubiera gustado que hiciéramos, pero que la gente, el tiempo, las circunstancias y nuestra igualdad no nos dejan… en realidad no hay justificación, que ELLA no deja. Pues, ella bien sabe que lo que me pidiera se lo hubiera dado, sabe que por ella era capaz de cualquier insensatez, ella sabe que por ella todo porque ella es diferente… en realidad no lo sabe, es ese el problema, y no porque no se lo haya hecho saber, sólo que ella nunca me escuchó.

Ella es hermosa, ella me encanta (no sé si alguna vez le se lo dije), cuando la veo apenas me aguanto… de decirle lo que siento, de decirle que la necesito, que la deseo, de besarla, de gritarle, de bofetearla para que de una vez reaccione, de rogarle de rodillas que volvamos a la cama, de decirle que no importa lo que sea externo, decirle que no me deje por otro, porque no habrá ninguna mujer en el mundo que sienta lo que yo siento por ella.

junio 28, 2008

Agua y sed… serio problema


Manuel Soto


Me miras fijamente, son los mismos ojos los que ahora toman una posición definitiva… me miran de la misma forma, con tu mentón apuntando a tu pecho y tu mirada aleteando como mariposa. Ahora que me miras así recuerdo lo mucho que deseo tocarte, trazar caminos con la yema de mi índice en la palma de tu delicada mano, para luego posar mi boca en tus muñecas, como si al besarte bebiera de la sangre que fluye por ellas. Subiría por tus brazos mordisqueándote, hasta llegar a tu cuello, ese cuello perfecto, blanco y amplio, que incita a clavar mis colmillos en él. Besarte por tu garganta, pasar por tu pera de agua y llegar a tu boca que tiene medida justa: labios gruesos pero delicados y sutiles con forma de corazón, una boca que me entrampa en un beso cadencioso, suave e intenso, beso que entrega estados de catarsis y de suspensión. Mientras te tomo del talle con la fuerza y desesperación de un animal, para abrir los ojos, ver el aleteo de los tuyos y recordar que estamos conversando en el parque, sentados, y que me estás diciendo que todo acabó. No sé qué decirte, balbuceo frases que ni yo entiendo.

-¿Por qué tiene esto que acabarse?

-Porque así debe ser- contestas mientras fumas.

-Pero… no quiero… me duele, te necesito.

-Dame una sola razón de peso y seguimos con esto.

Agacho la vista y guardo silencio ¿qué podría decirte? Que te quiero, que te de verdad te necesito, que aunque la idea era un polvo de una noche me quedé pegado y ahora no puedo estar lejos de ti, que necesito la suavidad, la firmeza y el aroma de tu piel, que estoy dispuesto a renunciar a mi vida entera sólo porque me tomes la mano… ¿qué puedo decirte si nada de eso me lo creerías?

-¿Una buena razón puede ser que no quiero que esto se acabe?

-No- me dices y continúas fumando.

Ya no sé qué hacer, pero no puedo hacer nada, estás ciega, crees que no hay nada en común entre los dos, crees que nada resultaría bueno de un nosotros. Terminas de fumar y me miras fijamente de nuevo.

-¿Sabes qué es lo peor?

-No- respondo sin entender.

-Lo peor es que sé que volveré a buscarte, me conozco sé que no aguantaré mucho si ti, a menos que busque a alguien para que borre tus besos de mi cuerpo.

-Te cobraré la palabra, créeme… pensándolo mejor, cuando ese momento llegue espero tener orgullo por una vez (orgullo que contigo desaparece) y decirte que no.

No soporto más el sol en la cabeza, sudo frío, me tiritan las manos, tengo jaqueca, me paro del escaño y me pongo de pie frente a ti.

-¡Por favor, te lo suplico, no terminemos con esto!- Me doy cuenta de que estoy gritando

-Ese fue el acuerdo, hoy- tu mirada hacia arriba es implacable.

-Entonces esto termina aquí.

De mi bolsillo saco un revolver, no dudo en apuntar en medio de tu frente y disparar. El problema es que mientras lo hago, un latido en el pecho me recuerda lo mucho que te quiero.

junio 10, 2008

Importancia




Manuel Soto


Yo no te importo. Tú me besas, me tocas, me pegas, me hueles, me acaricias, me rasguñas, me tiras, me lengüeteas, me muerdes, me miras.

Tú no me importas. Yo también te beso, excesivamente; te toco a manos llenas; te pego ciego de placer; huelo detrás de tu cuello; te acaricio con la yema de los dedos; arrastro mis dedos con uñas cortísimas por toda tu espalda; te empujo de un lado a otro; te tomo fuertemente del pelo; mi lengua recorre tu cuerpo entero; mordisqueo lo que la desesperación me permite: tu cuello, tu espalda, tus piernas, tus pezones, tus labios, miro tus ojos con aleteo de mariposa.

No me importa que yo no te importe porque a ti no te importa que tú no me importes, y como nada nos importa es que caemos sobre la cama entrecruzando piernas y cuerpos, lenguas y labios, pechos y vientres, brazos y manos, sexos y cadencias, clímax y cansancio, besos y ojos.

mayo 31, 2008

El juego


Cordelia y Manuel Soto




Me encantan tus labios, y también los de ella… Ella es muy sensual, tú también… Siempre pensé ser muy feliz contigo, y no es que no lo sea… sólo que cuando ella llegó las cosas fueron más divertidas… Ella tiene cosas que no sabría explicarte, pero que me gustan, a ti te amo, no hay duda, y esas cosas de las que te hablo no tienen nada que ver con el amor sino con la pasión desenfrenada y la contemplación de la belleza.

Ella es hermosa, como tú, pero a ti te amo. Me encanta este juego que entre los tres hemos construido, y creo que me gusta tanto porque fuiste tú quien la eligió, tal como a mí me gustan. Se parece a ti en algunas cosas, pero en la cama son como el día y la noche… por eso me gusta tenerlas a las dos.

mayo 16, 2008

Aquella noche


Manuel Soto


No puedo dejar de pensar en lo hermosa que eres. De hecho no puedo creer en lo que pasó… o en lo que no pasó. Tan hermosa, tan misteriosa, tan oscura, tan impredecible… pero tan frágil. Tuve la sensación de que aquella noche pude penetrar en una parte de ti que nadie podrá, tal vez estoy siendo muy ególatra, sin embargo creo firmemente que algo especial apareció en esa cama.

-“Espero que nadie lo sepa”- me dijiste.

- Bueno- te respondí babeando.

Espero que disculpes lo poco, me hubiera gustado haber sido un poco más pulcro en mis movimientos, pero fuiste tú quien no dejó que yo actuara con libertad, aunque no te niego que eso me excitaba más. Sí… creo que debí haber tenido un poco más de tino al darte aquella estocada con la que dejaste de respirar… hubiera sido un momento realmente bello. Bello, como tú cuando tu corazón no latía, como tú cuando te reías, como tú… ¿por qué te hice ese daño? No puedo decir que me arrepiento, mentiría, me gustó, aún cuando las cosas no fueron perfectas, como deberían haber sido. Sin embargo ante la pregunta que me hiciste antes de expirar… Ni cinco metros de tierra cambiarán que seas la más increíblemente hermosa mujer que yo haya visto.

abril 15, 2008

En el nombre del padre, del hijo… y de ella


Manuel Soto

No puede ser, no te creo, esto me huele a excusa para amarrarme, el viejo truco del embarazo ¿no? ¿Y quién dice que es mío? No creas que conseguirás algo de mí, no te creo, tal como tú dices “las cosas se hacen de a dos” pero también es cierto que si la mujer quiere quedar embarazada puede hacerlo con facilidad. No aceptaré que me tomes por idiota, aparte que aun cuando así fuera yo no puedo hacerme cargo del problema; estoy terminando con la tesis y estoy a punto de titularme, no puedo ni voy a hacerme cargo de este problema que estoy seguro que no es el mío… si es que de verdad estás preñada ten en cuenta que es un problema únicamente tuyo ¿De acuerdo?

El primero en abrir el colegio, el primero en recibir los retos del director, el primero en ser mal mirado por el resto de los que trabajan en el colegio, el primero que se culpa cuando algo malo pasa, Darío poh, el auxiliar, ¿a quién otro que yo tenían que mandar a recoger la basura del peladero de detrás de la escuela? Vasos de yogurts, bolsas de papas fritas, cajitas de leche, ¡qué hermoso trabajo! Tengo que hacer esto luego porque, por supuesto, después tengo que barrer la escuela, si realmente para eso me pagan… si en realidad me pagaran para decir las cosas que el director hace… ahí sí que ganaría plata. Ya, recojo hasta el canal y me devuelvo a limpiar el patio… ¿Cómo la gente podrá botar cosas a los canales de regadío?, cero conciencia con el ambiente… un muñeco… deben haberla botado del jardín infan… es muy blanda para ser muñeca ¡mierda, está muerto!

No daba más, lo prometo, Mario se había desentendido de lo que él había llamado “el problema”. Lo escondí durante todo el período de gestación, tú sabes lo que me dolió fajarme todos estos meses; tenía sueños, tenía metas, tenía una vida, ¡era mi derecho decidir! Tengo un trabajo que cuidar, no estudié cinco años Educación parvularia para retirarme de mi primera oportunidad de hacer carrera, necesito trabajar, necesito hacer mi vida. Nació en el baño, cuando estaba con el medio mayor, por suerte me di cuenta de lo que venía, lo malo es que no me di cuenta de lo que hice después, no me di cuenta que lo tomé, y le atravesé el pecho con la mismas tijeras con las que le corté el cordón umbilical para después meterlo en una bolsa de Falabella y tirarlo al canal que pasa por detrás del colegio. Bueno… tú ya sabes que después lo encontró don Darío, no sé cómo, que yo caí al hospital por la hemorragia y que ahora estoy a punto de entrar al juicio. Era un niño hermoso, pesó como cuatro kilos, no está claro por la hinchazón del agua porque finalmente no murió por la estocada de la tijera, sino que por inmersión… perdóname señor, no sé lo que hacía.

-Se inicia la sesión.

marzo 19, 2008

Fantasía de un hombre alcoholizado


Manuel Soto




Les voy a hablar de Diego Peñaloza. Diego Peñaloza era un “curadito” de esos que probablemente a ustedes les haya pedido dinero con mucho respeto para poder comer, y como ya nadie cree en eso, nadie le dio ni cien pesos. Una noche él estaba en plena calle Rafael Casanova, pidiendo plata como de costumbre y se le acercó una mujer. Era bella, más que cualquiera de las mujeres que él haya visto en las óperas que él frecuentaba cuando tenía otro poder adquisitivo. Era bella, tenía el pelo dorado, la piel suave (no la tocó pero a simple vista se notaba una piel cuidada con los mejores tratamientos de belleza que existen, era una piel tersa, como la seda). Diego pensó que había muerto y en su borrachera pensó que veía un ángel. Era bella, si a mí me preguntan, puedo decir que su cara era perfecta: de rasgos finos, tez blanca y ojos verdes; y ni pensar de algún grano o alguna marca en la cara.

-Alguna vez fuiste un gran señor ¿Cierto Diego?
-¿Y eso a usted qué le importa?
-Se te nota, en tus gestos, no son de una persona cualquiera ¿conociste alguna vez a los Cousiño de Rancagua?
-Son mis hermanos.
-¿De verdad?
-Mejor váyase, si no me va a dar plata, mejor váyase.
-Yo soy Andrea Aguirre de Subercaseux.
-¿La esposa del Juanjo Subercaseux?
-La misma.
-Yo fui a su casamiento, fue hace como cinco años atrás, me acuerdo que llegué más cocido que botón de oro. Estuvo bueno por lo que me contaron.
-Bueno, fue mucha gente, de hecho ya ni me acuerdo quienes fueron o no, en fin ¿tú me acompañarías?
-¿adónde?
-Es que Juan José está hace dos meses en Europa, asuntos de la empresa, y de hecho no llegará hasta junio, tres meses más.
-¿Y?
-Y me siento sola.
-¿Tiene comida?
-Por supuesto.
-De acuerdo, Pero si no tiene comida me devuelvo.
-Es un trato.

Andrea tomó su auto y se dirigió hasta su parcela (bastante alejada de la ciudad), le dio de comer, le preparó la bañera para que se diera un baño. Cuarenta y cinco minutos estuvo Diego en el agua, siempre le gustaba quedarse largos ratos disfrutando de la bañera. Cuando estuvo limpio completamente, salió del agua, se puso una bata de baño que había en el baño y caminó hacia el living, donde lo esperaba Andrea con un Whisky.

-¿Y la servidumbre?- preguntó Diego.
-Tiene libre desde ayer- respondió ella levantándose de su guarida. Él en tanto dio medio paso atrás, lo que no sirvió de mucho. Ella le sacó la bata y besó su cuerpo a piacere para terminar en sus nalgas y en su pene. Lo besó con hambre, como si aquel falo tuviera el mejor sabor que ella jamás hubiera probado. Él descargó sus fuerzas en su boca, extasiado, hacía mucho que no le pasaba algo así y de hecho ya había perdido la esperanza respecto a las mujeres. Ella, en tanto, tragó el la leche seminal que había en su boca, fuera de control abrió las piernas y se sentó sobre él besando su boca. Ahí, en el diván. Diego continuaba creyendo que era un sueño… y siguió el juego. Luego de que ella explotó en un orgasmo sentada y mirando la cara estupefacta de Diego, blanca como el mármol y sus dientes increíblemente blancos como perlas; luego de un momento, él tomó la iniciativa. Lo volvieron a hacer de diversas formas. La confianza que construyeron fue algo indescriptible como instantáneo. Después de una hora y veinte minutos seguidos de un sexo hermoso, intenso y transgresor, ella estaba exhausta, ya no quería más. Como buen caballero que era Diego fue a la ducha nuevamente, se despidió de ella vestido con sus ropas habituales. Ya se debía ir.

- Andrea estuvo exquisito.
-Definitivamente, espero que no sea la última vez.
-Ya sabes donde encontrarme ¿no?- concluyó Diego.
-Por supuesto.

Sus pasos entre la oscuridad de la casa (ya era muy tarde) fueron derechos y normales, nada haría que el guardia lo acribillara con los doce tiros que lanzó contra un desarmado e inofensivo Diego Peñaloza. Por primera vez ella dejó de ser “siempre digna” y lloró sobre aquel pecho ensangrentado recordando que fue su única compañía de verdad, incluso desde los tiempos en que ella lo veía salir cuando él se iba a la Universidad, hacía más o menos siete años atrás.

¿Qué cómo sé todo esto? Bueno… me lo contó la señora Andrea antes echarme, mi nombre es Jorge Muñoz, ex guardia de seguridad, parapléjico luego de la golpiza que mandara a darme mi última empleadora.

febrero 04, 2008

Infidelidad


Manuel Soto

Estoy nervioso, tiemblo. Nunca he hecho algo así. Pero ahora lo amerita. Tu mirada especial, tu sonrisa que hipnotiza. No logro evitarlo. Tu departamento, tu habitación, tu cama, tu cuerpo, tus labios, tus besos, tu respiración, tu risa, tus orgasmos, (bis). En tu cuerpo me sorprendió la mañana, repetimos nuevamente la secuencia. Tus risas, tu guardia de mi sueño, tus juegos, tu ducha, de nuevo tu cuerpo y tus caricias con tu boca, tu ropa, tu desayuno, tu mirada que se enfría (yo no sé lo que pasa), tu sonrisa serena.

-Hay un sabor raro en el café.
-Es cicuta.

Mi desesperación, mi intento de huida, el revolver que me muestras, me disparas en la ingle, me desangro, grito, me disparas en la frente, me callo y muero. Satisfecha.