julio 22, 2008

El último día


A Aníbal Francisco Javier



Hoy me levanté de malas. No quiero saber del mundo. El desayuno estuvo frío, son recién las nueve de la mañana y tuve problemas con tres micros que quise tomar antes de esta en la que voy. El primer chofer no me quiso parar, el segundo quiso cobrarme en exceso, y el tercero se enojó porque le pagué con un billete… ¡Ésa es manera de comenzar el día!

Creo que definitivamente hoy lo haré, ya es tiempo. He salido muchas veces con el revolver en mis bolsillos y no me he atrevido a hacerlo, no he tenido la valentía.

Me atormentan muchos fantasmas, ni siquiera logro caminar con normalidad, te necesito… pero ya no puedo hacer nada, hoy me di cuenta de eso, no puedo hacer nada porque estoy sobrando, debo estar tranquilo y asumir, con dignidad. El problema está en mi mente, mi imaginación que da para muchísimo y que insiste en torturarme con imágenes, aromas, sensaciones exquisitas que inevitablemente tienen que ver contigo desnuda, mirándome acostada en esa cama más mía que de nadie, con esa piel blanca y lisa que iluminaba la oscuridad de aquellas noches con sabor a cigarros y vino, sobre todo a vino. Tus manos sabias que me esculpieron como nadie, tu boca que me mordía, me besaba y me recorría a guisa para después entreabrirse dejando escapar gritos y gemidos desesperados y penetrantes.

No te olvido, estoy cierto, mas no puedo hacer algo para arreglarlo, aunque no seguiré con esto… hoy lo haré, tal vez estoy siendo redundante, pero de verdad esta vez sí… lo haré rápido, para que nadie sufra.

Cuando te encuentro entre esas cuatro paredes que nos albergaron alguna vez estás sola… en fin, no todo puede ser perfecto. Ves que saco mi revolver y que lo empuño con fuerza.

-Siempre quise algo así, no podría haber sido de otro modo- Esbozas una sonrisa.

Apunto directamente a tu pecho y no tienes ni ademán de resistirte, cuando disparo sólo se dilatan tus pupilas, como cuando te penetraba, de hecho caes lentamente apoyando tu espalda en la pared a la que te arrinconaba para besarte y excitarnos. Para terminar de una vez con esta historia, me siento a tu lado, doy vuelta el cañón hacia mí y con los brazos extendidos tiro del gatillo.

Sólo alcanzo a estar conciente de que esto es morir.

3 comentarios:

Ich Ulrich dijo...

Congratulations, is great, nada mas me encantó. fascinante, perverso, irónico, nah poh...
Sin palabras...
Tq'yo

Fede Carré dijo...

veo que sigues matando gente!
jajaja
la verdad me gusta mucho ese asunto de matar a alguien en los escritos... algo de sicopatía
bueno
nos vemos
un beso
adios

El Beto dijo...

hermano, tengo hasta el 14 de agosto para entregar mi tesis
ufff...

(la suerte del maldito)

que no nos abandone jamás, perro
(escuchanos eddie te rogamos)


oye vi fotos de ustedes en facebook

y no pueden ser una más linda pareja...

saludos a la perr... perdón a la zorra
jajajaja

sólo para saludar al peor de chile

y amigo personal

pd:deja de matar a tus personajes (van a venir en masa a colgarte y te van a sacar las uñas de los pies con un alicate)


Beto