agosto 26, 2008

Sin besos, sin testigos


Manuel Soto


Sin besos, por favor, eres una puta y yo tengo mujer. Te quiero, como una amiga, pero nada más deseo tu cuerpo. Tú cumple tu función, sólo eso. No hay razón para hacerlo de otra manera que no sea a mi manera: Será mucho, será hoy, será bueno porque eres muy buena en esto, eres excelente en esto. Por eso siempre llego sediento de sexo a tus sábanas, con esa sed que nadie puede controlar pero que tú apaciguas efectivamente aunque sea por un momento. Desde que te vi, vi como me miraste y supe que algún día, de algún modo u otro, en algún momento, terminaríamos entrelazados, jadeando entre cadencias en posición supina, o enroscados de lado, frente a frente, haciendo cualquier movimiento posible para acercarse y adentrarse al otro. Sólo sexo ¿qué más? ¿Para qué otra cosa soy bueno?

Amo tu sed de sexo, es la misma que la mía, somos iguales, somos los dos unos perros inmundos, pero tiramos como nadie. Amo como haces con mi pene más cosas de las que yo podría si quiera imaginar. Amo como te mueves sentada con tus piernas abiertas sobre mi pelvis. Amo como se moja tu lencería cuando te toco, ya sabes que te lo haré como a ti te gusta: bien y mucho, amo cuando siento tu cuerpo mojado en sudor, sobre todo tus piernas que brillan cuando me montas sometiéndome cual animal, y te sigues moviendo de una forma exquisita, sentada sobre mí, con tus pechos generosos, blancos y desafiantes moviéndose junto contigo. Amo cuando me pegas, cuando quieres que te pegue. Amo que me rasguñes, que me marques la espalda y lenguetees mi sangre. Amo tus ojos y cómo me miran cuando te cambio de posición una y otra vez. Amo la manera que tu culo busca mi pene con movimientos hacia atrás. Amo cuando me practicas sexo oral antes durante y después de penetrarte, cuando me estiro en mi cama, mi glande llega a tu garganta, acabo en tu boca y bebes mi leche que sale a borbotones como como si te alimentaras de ella.Amo morder tu pera mientras nos movemos engranajenados. Amo penetrar tu ano y que tú pases tu lengua por el mío y después debajo de mis testículos. Amo tus carnes, generosas, blancas curvas, duras, suaves, sudadas, ardientes, blandas, acogedoras, perfumadas, dulces, sensibles, lengueteables, tuyas. Amo cuando gritas de placer, cuando tus ojos se desorbitan y cuando se dilatan tus pupilas, tus dedos se quieren alargar, cuando explotas, no sabes si pegarme, apretarme, rasguñarme, agarrarme y optas por empujarme más adentro. Amo seguir penetrándote después de tu segundo o trecer orgasmo como amo seguir penetrándote después de eyacular con mi pene rebentando dentro de tu vagina tibia, suave y acogedora… y cogedora… Amo darnos el tiempo para caer de espalda exhaustos, sudados, mojados, con el pubis inundado de fluidos vaginales y seminales ¿mencioné que amo que estés mojada? Porque sale a chorros tu exqusito líquido.

Eres una diosa, lo sabes, una perra exquisita, la mejor, por eso te busco y te he buscado desde siempre, porque eres exquisita, porque lo haces exquisito, eres una experta, una profesional. Te busco también porque no le dices a nadie, y lo que hacemos es dentro de tus cuatro paredes, porque no acabamos nunca, y cuando logramos acabar, por completo, como ahora, es al final de varias horas y eso es morir, de cansancio, de placer, de deshidratación testicular y vaginal, morir en espíritu y en nuestra aura. Los descanzos nos permiten controlar que el corazón no se nos salga por el pecho y el reloj nos obliga a vestirnos luego del crimen perfecto, con los cuerpos del delito vestidos después de la ducha, sin victimarios, sin víctimas… sin testigos.

agosto 12, 2008

Bullying


Manuel Soto

Ellos no me gustan, me acorralan. Odio como me miran, no soporto como sus risas retumban en mi cabeza. No saben lo que siento cuando dicen que soy un idiota, un perdedor; cuando me dicen que no sirvo para nada… me duele porque me he dado cuenta de que es verdad. Algunas veces intenté ser su amigo, pero para variar, ellos se rieron de mí. Hacen mofa de la manera “siútica” de hablar, pero ¿Qué hay de malo en emplear bien el lenguaje?

Me quiero morir, nunca más quiero ir al colegio, mis padres están decepsionados porque me esstá yendo mal en las notas; yo trato de poner atención, pero sus risas y sus voces me perturban desde que abro los ojos hasta que los cierro. La profesora y el orientador dicen que tengo “La crisis de los 15” y que eso me ha costado el no saber socializar.

Hoy no comeré tampoco, el olor de la comida me da asco. Creo que escribir un diario no es de hombre, pero estas bitácoras son mi única manera de desahogarme, pero no la única ni la suficiente.

La solución ya la tengo, creo que no soy digno de vivir, lo único que hago es darle problemas a mis padres. Le saqué el revolver a mi papá, mañana lo pondré en mi boca y lo dispararé, pero con la última bala: con el resto habré hecho que muchos de los que tampoco merecen vivir, igual que yo, se vayan al infierno conmigo.

agosto 02, 2008

Quien mató su esencia


Manuel Soto


Él siempre quiso ser otro. Siempre quiso optar algo mejor, a tener una vida diferente, lejos de donde nacimos. Su infancia fue dura, como la mía, en nuestro mundo no hay lugar para los débiles, para la depresión, para la falta de rumbo en la vida ni para la baja autoestima. En nuestro mundo si quieres vivir, debes luchar día a día por ello, como sea. De hecho él lo tuvo claro siempre, por ende era el mejor en lo que hacía. Un vez alguien le pegó cuando era pequeño, y fue entonces cuando mi padre le enseñó entre gritos que los hombres no lloran; metió dos frazadas en un caco de dormir, amarró esto en un pilar del patio y le obligó a pegarle, toda la tarde, lo dejó solo… a los treinta minutos el saco se rajó a la miad con los golpes.

Pablo Maquilló sus papeles para entrar a la escuela, pero valió la pena siempre tuvo las mejores notas y siempre rendía bien en lo físico, en artes marciales… y en tiro tenía 100. Su carrera fue brillante siempre, reconocido por su sangre fría, experto en hallanamientos, jefe del escuadrón antidroga.

Por mi parte, reconozco que me enferman los uniformes, y aunque los tiras no usan, es peor porque por lo mismo se creen especiales. De hecho se creen lo mejor de lo mejor, por eso me carga. Por último los milicos no se meten con los civiles… mi hermano no, mi hermano era distinto, él siempre marcó la diferencia.

Sé perfectamente que vender droga es contra la ley, pero no entiendo por qué, es un delito sin víctimas, uno no mata nadie, o por lo menos no directamente. Yo nunca he consumido un gramo, mi papá menos y por supuesto que nunca hemos inducido a nadie para que lo haga, si la gente se quiere matar de a poco, no es mi problema, como les decía, en mi mundo se estila que si te quieres matar, alguien te pegará un tiro o te reglará un revolver, ya que si no quieres vivir y luchar, sólo estás malgastando oxígeno en este mundo.

De estudiar ni hablar, de hecho soy Ingeniero, pero creo estudiar no fue más que perder años de mi vida. Me fue excelente, la Universidad me enseñó muchísimo, pero no me enseñó a qué hacer cuando no te contratan, por eso es que tuve que dejar el Cálculo por aprender a defender a defenderme de la mexicanas como mi padre, que pensó que hoy era una (se acostumbraba que cualquiera se hacía pasar por detective y era sólo para robar la droga), por eso es que el viejo resistió a balazos el hallanamiento, mató a siete detectives blindados de pies a cabeza… ¿cómo? Disparándole en medio de los ojos, y por eso también es que el prefecto Pablo Hernández Villarroel irrumpió valientemente en la casa, apuntó al pecho del narco que se estaba resistiendo y que lo iba a matar también y dejó escapar la bala junto a una lágrima de sus ojos… Es por esto que no dudé en apuntarlo yo a él y dispararle en la cabeza desprovista de casco, una fracción de segundo después de que él viera quién le disparaba y por qué. Y por eso es que después de todo lo dicho, los inspirados subordinados admiradores de mi hermano me están dejando como colador justo en el instante posterior de que yo matara a mi hermano que mató a mi padre y con ello a él mismo.