agosto 02, 2008

Quien mató su esencia


Manuel Soto


Él siempre quiso ser otro. Siempre quiso optar algo mejor, a tener una vida diferente, lejos de donde nacimos. Su infancia fue dura, como la mía, en nuestro mundo no hay lugar para los débiles, para la depresión, para la falta de rumbo en la vida ni para la baja autoestima. En nuestro mundo si quieres vivir, debes luchar día a día por ello, como sea. De hecho él lo tuvo claro siempre, por ende era el mejor en lo que hacía. Un vez alguien le pegó cuando era pequeño, y fue entonces cuando mi padre le enseñó entre gritos que los hombres no lloran; metió dos frazadas en un caco de dormir, amarró esto en un pilar del patio y le obligó a pegarle, toda la tarde, lo dejó solo… a los treinta minutos el saco se rajó a la miad con los golpes.

Pablo Maquilló sus papeles para entrar a la escuela, pero valió la pena siempre tuvo las mejores notas y siempre rendía bien en lo físico, en artes marciales… y en tiro tenía 100. Su carrera fue brillante siempre, reconocido por su sangre fría, experto en hallanamientos, jefe del escuadrón antidroga.

Por mi parte, reconozco que me enferman los uniformes, y aunque los tiras no usan, es peor porque por lo mismo se creen especiales. De hecho se creen lo mejor de lo mejor, por eso me carga. Por último los milicos no se meten con los civiles… mi hermano no, mi hermano era distinto, él siempre marcó la diferencia.

Sé perfectamente que vender droga es contra la ley, pero no entiendo por qué, es un delito sin víctimas, uno no mata nadie, o por lo menos no directamente. Yo nunca he consumido un gramo, mi papá menos y por supuesto que nunca hemos inducido a nadie para que lo haga, si la gente se quiere matar de a poco, no es mi problema, como les decía, en mi mundo se estila que si te quieres matar, alguien te pegará un tiro o te reglará un revolver, ya que si no quieres vivir y luchar, sólo estás malgastando oxígeno en este mundo.

De estudiar ni hablar, de hecho soy Ingeniero, pero creo estudiar no fue más que perder años de mi vida. Me fue excelente, la Universidad me enseñó muchísimo, pero no me enseñó a qué hacer cuando no te contratan, por eso es que tuve que dejar el Cálculo por aprender a defender a defenderme de la mexicanas como mi padre, que pensó que hoy era una (se acostumbraba que cualquiera se hacía pasar por detective y era sólo para robar la droga), por eso es que el viejo resistió a balazos el hallanamiento, mató a siete detectives blindados de pies a cabeza… ¿cómo? Disparándole en medio de los ojos, y por eso también es que el prefecto Pablo Hernández Villarroel irrumpió valientemente en la casa, apuntó al pecho del narco que se estaba resistiendo y que lo iba a matar también y dejó escapar la bala junto a una lágrima de sus ojos… Es por esto que no dudé en apuntarlo yo a él y dispararle en la cabeza desprovista de casco, una fracción de segundo después de que él viera quién le disparaba y por qué. Y por eso es que después de todo lo dicho, los inspirados subordinados admiradores de mi hermano me están dejando como colador justo en el instante posterior de que yo matara a mi hermano que mató a mi padre y con ello a él mismo.

5 comentarios:

Ich Ulrich dijo...

Bien, muy bien , me gustó, el desenlace, aunque pienso que algunas cosas las repetiste mucho, pero la idea central esta bien...
Ammmm estoy bien, te me cuidas mucho, te quiero amigo...

Fede Carré dijo...

que cuatica la historia...
ta buena =
...
no tengo nada mas que escribir.
saludos pus
hoy te vi en la u de pasaita numas
no alknse a saludart
espero que st todo bien
xau

Anónimo dijo...
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Fede Carré dijo...

me parece que ya te había comentado...
jeje
nos vemos

Manuel dijo...
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