octubre 12, 2005

Te observo cada día

Tengo la necesidad de sacarte uno a uno los pétalos,

léntamente hacerte sentir mi piel que se eriza cerca tuyo

y comenzar a tocarte, mucho... como nunca.

Me culpas de desearte tanto, por mi parte te cierro los ojos;

de este modo te abres, en virtud de tus colores

para yo poder asir tu sensualidad a toda mis anchas.

Daría hasta el sol de medianoche

por dibujar cada lugar de tu cuerpo con mis manos:

recorriendo con la yema de mis dedos la forma de tus piernas

comprobando así la suavidad de sus líneas;

con el ápice de mi lengua pintaría tus senos

y ocuparía mi saliva ardiente como pintura.

Te llevaré a conocer el color de la luna

en mi tarea incesante de fundirme en ti;

no te dejaré escapar de mi yugo

y tu serás tan libre que querrás explotar:

gritar, llorar, reir, jadear a manos llenas

conociendo cada instante mío, cada mirada,

cada suspiro que evacúa placer ardiente

de este cuerpo que yo ya no controlo,

pero tú en esa virtud lo haces sin esfuerzo;

pues te convertiste en única, ya eres tú en apogeo o esplendor.

Hablarte de aquella fusión es innecesario,

pero estás lejos... y cerca

hazme dormir en tu pecho que es de seda

quiero soñar con tu aroma a frutas:

recorreré el camino por donde van tus besos,

tus deditos entre mi pelo y tus manos entre mi espalda;

cada instante, paulatinamente fundido en tu ser

exhausto de felicidad, entregado;

presto para que tú guardes mi sueño

para quedarme en neutro, ser por ti

en este placer creciente a cada momento, este momento...

dependiente sólo de tu frenesí.

octubre 11, 2005

El punto de partida

Iniciar algo es siempre hacerlo de un modo pésimo ya que por lo menos en el caso más cercano que tengo (yo), jamás he hecho bien algo en que no tengo experiencia; empiezo por hacer las cosas "maqueteadas" o "desechables", mis espectativas no son cumplidas a cabalidad, me decepciona y uf... Por lo mismo creo que terminaré con esto de una vez; por supuesto, ir asiendo experiencia en algo tan mío como mis letras.