enero 28, 2006

Una botella para el útimo 22

Muérdeme, inyécta todo el veneno a mi torrenete sanguíneo;

primero chupa un poco de mi sangre podrida

y luego entierra suavemente tus colmillos enchidos de soledad y dolor.

Hazlo por la espalda, y lento, para disfrutar de mi muerte;

esa muerte triste, relajada... inevitable.

Estoy deseoso de ser penetrado por tu fluído ácido y mortal.

Pense que me excitaría más beberme tu veneno en una botella

pero siento mas palcer así,

con la sutileza de quien mata con amor;

de todos modos, no me queda alternativa ¿no?



A medida que me vayas mordiendo quiero mirar la luna

Para que mire y se excite con muerte que acontece a sus pies

puesto que las estrellas sólo hacen leña del arbol caído;

sólo una no participa de este circo romano:

la que está atrascito.

Antes de de cerrar los ojos no puedo dejar de darte un beso,

insistirte en que no debo morir en tus manos.

Hay sacrificios que se hacen,

pero no esta crucifixión.

enero 17, 2006

Vómito ficcional

Siento que la cama se mueve, una pequeña oscilación a las cuatro de la mañana, No sé si tomé mucha aguardiente o es que terminé por cagarme de la cabeza. Calquiera de las dos tesis tienen el mismo nivel de probabilidad; no así la que me gustaría que fuese, la que dice de una persona que mueve la cama...Definitivamente NO, sería realmente genial ser ella y yo los que oscilamos al compás de una melodíasuave y delicada como colérica, desnfrenada y fuerte.

Me parece que delirio es el concepto exacto para expresar mis ganas de desaparecer, de golpear, huir, vomitar; peor aún, llorar. Han sido largo tiempo en que el alcohol, el silencio y el asco me han acompañado en una búsqueda que me debo hace muchos años: yo. Hasta el momento se me ha dificultado en grado sumo, aunque haya sido estoico en mi actuar, puesto que hay telarañas y mucho polvo, el lugar carece de luz y el ambiente lúgubre logra aterrarme más que mirar sus ojos aquella noche de luna llena.

De ella casi no recuerdo su piel ni su voz, sólo sus ojos estocantesquedan en mi memoria como también sus insultos, sus escupos y sus golpes. Ella, a pesar de que le amo y a pesar de que incendié el cementerio para matar a los fantasmas que le perseguían y amedrentaban. Y sin contar las rasgadura de mi camisa favorita para que ella se elevase al sol, como Remedios la Bella lo hizo alguna vez sobre una sábana... ¿o fue acaso Delia del Carril? o tal vez Galatea. Lo concreto es que no le veo hace mucho ¿dos o tres años? No sé. "Cocechamos lo que sembramos" dice el refrán y yo creo que me ensañé con las papas.

No encontré lo que buscaba, pero recordé que en mi closet hay una pistola... Voy vuelvo.