marzo 29, 2006

Carta de Oriana, la Sin Par.

"Si los grandes yerros que se hacen con enemistad pueden ser perdonados, ¿qué será de aquellos que se hicieron con sobra de amor? No niego yo, mi verdadero amigo, que no merezca mucha pena, mas yo erré como aquellas que estando en buena ventura y con gran seguridad, por palabras de poca verdad y menos virtud dejan oscurecer su gran alegría. Que mi doncella sea recibida, mi leal amigo, como de persona que reconoce humildemente su yerro. Ello os hará conocer en qué extremo queda mi vida, de la cual os ruego tengáis piedad, no porque lo merezca, sino por reparo de la vuestra."


Fragmento de "El Amadís de Gaula " (Anónimo), libro Segundo Capítulo VIII.



.

marzo 11, 2006

Mirando la luz

Nada es real: no es real mi vida

ni mi muerte, no es real tu belleza

ni mi afán por adorarte, yo no soy real

ni tú, ni él, ni nadie... no son reales los placebos

ni su enfermedad tampoco, no es real este mundo

ni por qué da vueltas tan rápido, mis lágrimas no son reales

ni tampoco el dolor que las saca de mis ojos, no es real el sol

ni el viento, ni el cielo... nada es real en este mundo

hecho de papeles mojados y sucios y de ilusiones irreales.


No creo en aquello de la felicidad, ni en proyectarse en ojos de espada.

No creo en los sueños ni en despertar, ni en la luz ni en la penumbra.

No creo en la gente ni en lo que ésta me dice,

ni siquiera en lo que tú me dices cuando nos abrazamos y dormimos.

No creo cuando ahora me pides estar conmigo

porque cuando hablamos me duele o me dueles.

Las cosas ya no son reales como son

porque no eran como antes eran,

ya no somos reales como se debe

porque no estamos juntos, contra el infinito y lo incierto

y nos atacamos, entre nosotros...

hasta desfigurarnos las caras.

marzo 03, 2006

¿Quién es San Valentín?

Odio todo esto,
no puedo ensuciarme más
porque ya no me cabe más inmundicia
intento mirar la luz del cielo
pero luego los espectros se cargan a mi espalda
obligándome a besar la penumbra más intensa
entonces descalzo, perdido igual que mi mirada,
inicia mi espíritu el cantar de canciones blasfemas,
a hablar con tu voz desde donde alguna vez reí.
Y es como si lloviese, sin mojar
en el ocaso de un noviembre horrible
sin siquiera recuerdos ni diamantes.

Y así la calle se colmó de lágrimas
que brotaban desesperadas de mi habitación
como aquel día... cualquiera,
o como cuando las estrellas bailaron a sus anchas
paradas en la quietud del lago...
frente a mi sansara.
Ya entendí que no cesarás con vuestra tortura
la que al parecer disfrutas.
¿te quieres ir? Hazlo
tú ahora piensas que sólo con los ojos puedes ver.
Has olvidado el sonido de este latido
y el sonido de esta lágrima densa... brotada en ti.